Historia

La Real Academia de Ciencias Morales y Políticas tiene su acta de nacimiento en un Real Decreto firmado por Isabel II el 30 de septiembre de 1857 que le encomienda "cultivar las ciencias morales y políticas". Este nacimiento supone que en España habían llegado a su mayoría de edad, con vida propia ya o anunciando su nacimiento (siguiendo la evolución europea y con la participación cada vez más activa de la sociedad en la vida política), las ciencias dedicadas al estudio de la actividad política y económica (ciencia política y económica) y las del comportamiento de los individuos en sociedad (sociológica), englobadas antes en otras (derecho y filosofía).

La Real Academia de Ciencias Morales y Políticas forma parte de la que podría denominarse la segunda promoción de las Reales Academias. La primera correspondió a Felipe V, y de ella han quedado tres: la Española, la de la Historia y la de Bellas Artes de San Fernando.

Cuando, dentro del clima creado en el reinado de Isabel II por la necesidad de protección a las ciencias surgió la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, inmediatamente después se decidió que se hermanase esa creación con otra orientada hacia las ciencias sociales, bajo el título, de tradición francesa, de Ciencias Morales y Políticas. Con más de siglo y medio de existencia, la RACMYP sigue conservando su viejo nombre, cuando las disciplinas de que se ocupa han ido diversificándose.

El nacimiento de las reales academias en España está ligado, históricamente, a varias razones:

  1. Razones de política cultural ilustrada en la búsqueda de los fundamentos de la historia (y, por consiguiente, de la política) nacional.
  2. La conservación y difusión del patrimonio histórico, artístico y literario (comenzando por la lengua misma) nacional.
  3. El fomento y estímulo de la tarea de los investigadores, con la comunicación mutua de los resultados obtenidos y la posibilidad de disponer de medios colectivos para su trabajo.
  4. La evolución del pensamiento científico (comenzando por la historia, siguiendo por las ciencias de la naturaleza -ya desde el siglo XVII- y terminando por las ciencias sociales y humanas) hacia posturas más críticas de las mantenidas por las instituciones y escuelas existentes.
  5. La participación social, a través del asesoramiento y de las publicaciones académicas, en los frutos teóricos de las distintas ciencias.
2011 Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.