19 marzo 2024

El Magisterio Pontificio en la trágica crisis política europea de la década de los treinta del siglo pasado

Resumen de la ponencia

                                                                             

I. Introducción

Nos encontramos en vísperas de que se cumpla un siglo de “la década de los años Treinta” del siglo XX. Hacer “memoria” de lo que significó “políticamente” para la historia de Europa e, incluso, de toda la humanidad en uno de sus momentos más trágicos, puede ser de mucho provecho para su “hora presente” no exenta de muy graves tensiones internacionales; pero, singularmente, muy provechosa para el momento actual del continente europeo. Como en el trasfondo humano- moral, cultural y espiritual- de toda crisis política suele actuar –casi inexorablemente- la crisis de “la visión del mundo”, es decir, de la concepción del sentido y del destino del hombre, nos pareció oportuno rememorar “el Magisterio Pontificio” de aquellos años de la historia europea. Años, a los que se les puede calificar como “trágicos y en los que no faltó el seguimiento pastoral y doctrinal del Papa Pío XI: uno de los grandes Papas de la historia contemporánea. Su pontificado se extiende desde el año 1922 (elegido el 2 de febrero) al de su muerte en 1939 (el 10 de febrero). Es el tiempo de “las entreguerras”   –entre la I y la II Guerras Mundiales- en la encrucijada ideológica de un intento político-jurídico de reconstitución de la forma liberal-democrática del Estado y de su confrontación con los totalitarismos políticos contemporáneos.

II. La crisis política de “los años treinta” del pasado siglo.

2.1. El mapa geopolítico que presentaba Europa al comienzo de la I Guerra Mundial queda sustancialmente transformado, concluida la guerra con la victoria “aliada“ frente a “las Potencias Centrales.

2.2 “Los años Treinta”

III. Pío XI. Las Encíclicas: “Non abbiamo bisogno” (29.6.1931), “Mit brennender Sorge” (14.3.1937), “Divini Redemptoris” (19.3.1937)

Epílogo

Para el Papa Pío XI la primera y última causa de la trágica crisis política de los años treinta del pasado siglo es la negación explícita cuando no militantemente combatida de la verdad de Dios y de su significado fundamental para la vida de las personas y de las sociedades. De un agnosticismo indiferente como respuesta a la pregunta por Dios, tan frecuente, en la cultura de la Ilustración se pasó a “la muerte de Dios” –a matar a Dios- de la filosofía “Nietzscheriana” y a su “Superhombre”. ¿Se puede explicar satisfactoriamente la catástrofe de la II Guerra Mundial, desde la perspectiva de la filosofía y, sobre todo, de la Teología de la historia, sin relación con la cultura del “No a Dios”?

En el discurso del Papa Benedicto XVI a la Curia Romana con motivo de las felicitaciones de la Navidad del 2011 afirmaba: “el núcleo de la crisis de la Iglesia en Europa es la crisis de fe”[1] ¿No vale extender el alcance de la pregunta a Europa misma, incluso, a la actual realidad política europea?