20 junio 2023
Juan-Miguel Villar Mir

El primer gobierno de la monarquía

Resumen de la ponencia

La invitación a Don Juan Miguel Villar Mir para formar parte del primer Gobierno de la Monarquía –como Vicepresidente Económico y Ministro de Hacienda  y con capacidad para escoger los otros cinco Ministros del Área Económica-, tras la entronización del Rey Juan Carlos a la muerte del anterior Jefe del Estado, se debió probablemente a sus antecedentes familiares y a la sólida actuación de Don Juan Miguel en el mundo de la industria privada.

En lo referente a los antecedentes familiares, Juan Miguel fue hijo de un brillante militar de Estado Mayor, Juan Villar Lopesino, que fue seleccionado para los Cursos de Alto Estado Mayor en la Escuela Superior de Guerra de París, donde terminó con el Número Uno, y que a su regreso a Madrid se encontró con que ya se había producido el comienzo de la guerra civil.

Como su familia residía en Madrid, no quiso abandonar a su familia y se refugió en su casa de la capital. Pero fue localizado por el Ejército Republicano y nombrado Segundo Jefe de Estado Mayor.

Juan Villar se negó a colaborar con el Ejército Republicano (el Ministro de la Guerra era Largo Caballero) y buscó refugio para él y para su familia en las Embajadas de México, primero, y de Francia, después; y desde esta organizó en un camión de carga la salida hacia la Zona Nacional, pasando el control en Tarancón y embarcando en Valencia hacia Marsella e Irún, incluyendo en aquel convoy bajo su responsabilidad a destacados militares españoles como por ejemplo Luis Carrero Blanco.

Incorporado a la Zona Nacional, fue muy cercano al general Aranda, organizando con él la defensa de Oviedo y participando luego como Jefe de Operaciones del Cuerpo de Ejército de Galicia en buen número de batallas, incluyendo la del Ebro, para salir al Mar Mediterráneo por Vinaroz, dividiendo al Ejército Republicano, cuyos componentes al Norte del Ebro hubieron de escapar a Francia, acercando así el final de la Guerra Civil.

Trasladado a Madrid, fue Secretario Técnico y Jefe de Estudios del actual CESEDEN, redactando buen número de textos sobre táctica militar.

Aranda era, como Juan Villar Lopesino, un monárquico convencido, y en varias ocasiones le indicó a Franco que había hecho una gran labor por España ganando la Guerra Civil pero que su obligación era restaurar ya la Monarquía en la persona de Don Juan III. Franco se mostró muy disgustado con estas presiones, encerró a Aranda en un castillo en Menorca y a Juan Villar Lopesino le desposeyó de su carrera militar.

El hijo de Juan Villar, Juan Miguel, escogió la carrera más difícil del momento, la de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. En toda la historia de la institución fue el más joven en ingresar, a los 18 años, en la Escuela de Ingenieros de Caminos, y obtuvo el Número Uno de su promoción.

Simultáneamente, durante la carrera, Villar Mir cursó la Licenciatura de Derecho, dio gran número de clases particulares para el ingreso en la Escuela de Caminos y también corrigió todos los años problemas de los grupos más adelantados para el ingreso en Caminos.

Al terminar esa etapa de estudios, Juan Villar hizo a su hijo Juan Miguel la recomendación de que, siendo inteligente y con gran capacidad de trabajo, su mejor actuación en la vida exigiría siempre que actuara con arreglo a su propio criterio y que no entrara jamás en política.

Tras tres años en Dragados y Construcciones mientras le llegaba el turno de ingresar en el Cuerpo de Caminos, al entrar en el Estado y crearse las Subdirecciones Generales de los Ministerios, Villar Mir fue el primer Subdirector General de Puertos y Señales Marítimas. Estando en este puesto, aprovechó para mejorar su nivel de conocimientos, siendo designado para asistir al Curso  de dos años de la Escuela de Organización Industrial  y también, a continuación, al curso de dos meses en el Economic Development Institute del Banco Mundial en Washington D.C. en el que aprendió a estudiar proyectos en sus aspectos financieros y donde quedó rotundamente convencido de la decisiva y superior importancia de la Economía de Mercado para permitir el progreso y el avance de las sociedades.

En este puesto, fue requerida su incorporación al Ministerio de Trabajo para introducir criterios de mercado y de cierta flexibilidad en la Inspección de Trabajo. Y a los tres años, fue requerido por la empresa privada para presidir Hidro-Nitro Española, que tenía preparada la suspensión de pagos y que fue salvada de ella.

El prestigio de haber salvado Hidro-Nitro hizo que los tres Bancos Industriales más importantes del momento le propusieran como Presidente Ejecutivo de Altos Hornos de Vizcaya, lo que acabó aceptando, con condiciones. Y los cinco años de su Presidencia de Altos Hornos fueron los mejores de toda la historia centenaria de la empresa y convirtieron a Juan Miguel Villar Mir en un empresario de máximo prestigio en el país.

Rechazó dos veces integrarse en Gobiernos presididos por Franco y a la muerte de este aceptó entrar en el Primer Gobierno de la Monarquía con condiciones diversas que incluían ser Vicepresidente Económico y nombrar a los otros cinco Ministros Económicos para formar un equipo.

En 1973, la crisis del Yom Kipur que se produjo cuando Franco se hallaba ya muy envejecido, no fue debidamente abordada por los sucesivos Gobiernos, y a su incorporación como Vicepresidente del Gobierno, Villar Mir encontró, como ya sabía que iba a pasar, una economía verdaderamente destrozada. Por ejemplo, en los años 74 y 75 la inflación había sido de más del 15% y los costes salariales estaban creciendo en torno al 30% anual.

En el Gobierno hubo desde el primer momento división de opiniones ya que, evidentemente, las reformas económicas que había que realizar para evitar una catástrofe no facilitaban las reformas políticas. Villar Mir ya informó al Rey Don Juan Carlos y al Presidente del Gobierno, Carlos Arias, de que para salvar al país de un desastre completo, que podría incluso acabar con la Monarquía, era necesario aguantar muchas tensiones y oposiciones durante los dos primeros años años. Y tanto Don Juan  Carlos como Carlos Arias apoyaron decididamente la misión difícil que el Gobierno debía cumplir.

Para embridar la Economía, el Vicepresidente Villar Mir recurrió a limitar el crecimiento de las disponibilidades líquidas, ordenando al Banco de España que el crecimiento en 1976 de la masa monetaria no excediera del 13% y exigiendo además a todos los Ministros el cumplimiento del Presupuesto sin déficit. Lo que naturalmente remedió parcialmente el desastre que era la economía española.

Era también urgente sentar las bases de una profunda Reforma Fiscal, dado el atraso del país a este respecto. Villar Mir estableció criterios modernos en un Libro Blanco que incluía dos impuestos directos (sobre la Renta de las Personas Físicas y sobre la Renta de las Sociedades); un nuevo impuesto indirecto, el IVA (en sustitución del trasnochado ITE) y el mantenimiento de ciertos Impuestos Especiales (renta de aduanas, renta de hidrocarburos, sobre el alcohol y el tabaco).

Terminada la etapa del Primer Gobierno de la Monarquía, hubo encuestas internacionales que reconocieron entre los dos hechos más destacados de 1976 la actuación del Vicepresidente Villar Mir.

Al cesar el primer Gobierno de la Monarquía, Villar Mir se reincorporó a actividades privadas, considerando que el nombramiento de Adolfo Suárez había sido un inmenso error por la falta de conocimientos de éste, a pesar de contar en su Gobierno con personalidades de gran criterio, de la talla de Marcelino Oreja y Rodolfo Martín Villa.

En su reincorporación al mundo privado, Villar Mir ganó por oposición dos cátedras de la Universidad Politécnica de Madrid, y luego creó un gran Grupo Industrial, el Grupo Villar Mir, con presencia en más de treinta países de los cinco continentes. Y más tarde tuvo la satisfacción de su incorporación como Académico de Número a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y también a la Real academia de Ingeniería.