7 febrero 2024

El último rey de América

Resumen de la ponencia

Bajo el título “El último rey de América”, el académico señor Muñoz Machado, expuso las proyecciones que tuvo en aquel continente la forma monárquica de gobierno, desde las independencias hasta el último monarca establecido en un país americano, que fue Maximiliano I en México.

Su disertación se inició recordando las diferentes soluciones que la monarquía de los Braganza y la de los Borbones adoptaron para afrontar la invasión napoleónica de las provincias y el inicio de las Independencias. Los primeros se desplazaron a Brasil y un miembro de la familia fue el impulsor de la independencia, y su heredero, Pedro II, fue emperador de Brasil hasta 1889. La monarquía española de los Borbones, en cambio, continuó gobernando siempre las colonias desde la metrópoli. No obstante, propició en diferentes ocasiones el establecimiento de regímenes monárquicos en algunos países. El ponente explicó estos intentos: el papel de los conspiradores instalados en Londres a primeros del siglo XIX (Miranda, Blanco White, Servando Teresa de Mier, Andrés Bello, fugazmente Bolívar…); el monarquismo de la Constitución de Cádiz, que habría de regir en los dos hemisferios; los primeros escarceos del general San Martín para el gobierno de Perú. Explicó otros movimientos monárquicos y su final, siempre desventurado.

El tercio final de su disertación la dedicó a exponer los interesantes episodios monárquicos en México, donde verdaderamente llegó a instalarse un emperador. A partir del plan de Iguala de 1821, todas las fuerzas políticas mexicanas, monárquicos e independentistas, acordaron establecer un Imperio mexicano, a cuya cabeza aspiraron a situar a Fernando VII u otro monarca o príncipe español. No obtuvieron respuesta positiva y acabó siendo proclamado emperador Agustín Iturbide, Agustín I, que llegó gobernar apenas nueve meses hasta que tuvo que exiliarse. Cuando volvió, lo fusilaron.

Años después, la diplomacia española, a través de su representante en México, Bermúdez de Castro, intentó acabar con la República y entronizar a un monarca. Fracasó el intento, sobre todo por la oposición inmediata norteamericana.

El último monarca mexicano fue Maximiliano de Habsburgo, hermano del emperador de Austria, casado con Carlota Amalia, hija del rey de Bélgica. Fue emperador durante dos años en los que aplicó políticas liberales que le granjearon la enemistad de los grupos conservadores. Todo el II Imperio mexicano estuvo en situación de guerra por la resistencia de Benito Juárez, que era el legítimo presidente de la República cuando los francese invadieron el país. Maximiliano perdió la guerra y fue fusilado, a pesar de loa peticiones de clemencia de todo el orbe civilizado, en el Cerro de las Campanas, por decisión de un consejo de guerra que Juárez se negó a revocar. Carlota Amalia, que luchó hasta el final por salvar a su marido, se volvió loca.