16 abril 2024
Julio Iglesias de Ussel

La familia en el Estado del Bienestar

Resumen de la ponencia

Comenzó su intervención afirmando que, en apariencia, todo indica que la familia es una institución pasada de moda, que sobra en el siglo XXI. Así no son pocas las leyes que en favor de cualquier alternativa; la ausencia de políticas familiares directas que en España cuentan con ridículos apoyos económicos; la difusa pero notoria hostilidad manifiesta contra la familia heterosexual en series y programas televisivos de todo tipo, en películas subvencionadas o en novelas actuales.

       No es una novedad esa hostilidad porque la historia ha conocido múltiples ejemplos. Lo novedoso es que, en el pasado, el ataque a la familia se organizaba desde fuera, y buen ejemplo fueron los Kibutzs o lo sucedido en la Rusia de Stalin o la China de Mao. La novedad estriba en que hoy no se trata de deshacerla desde fuera, sino resquebrajarla desde dentro. Se trata de hacer que todo sea familia para que nada sea familia. Todo se subsume bajo una borrosa identidad y el mismo rótulo. Una estrategia marginadora que incluso ha conducido a la supresión de términos del Código civil -como marido o mujer; o padres y madres- sustituido por “progenitor” de raíz biológica, eliminando por las buenas el contenido cultural, ideológico y antropológico de la paternidad o la maternidad, existente desde tiempo inmemorial en todas -he dicho todas- las culturas para referirse a los hijos.

       Pasó luego a constatar que la familia ha sido contemplada en numerosas etapas de la historia inmersa en crisis insoslayable, en el filo de la navaja con riego a su inmediata desaparición. Y por el contrario, lo que ha evidenciado es una exitosa capacidad de adaptación a circunstancias cambiantes e incluso hostiles.

       Pasó revista a los intensos cambios producidos en España desde la transición democrática. El escenario donde se desenvuelva la realidad familiar, ha cambiado por completo. Destacó la relevancia dinamizadora de la plena igualdad de derechos -que quiebra una desigualdad milenaria- y la generalización del trabajo extra doméstico de la mujer y la emergencia de los pluralismos -internos y de la inmigración-. Cambios materializados en numerosas modificaciones jurídicas. Pasó luego a referirse a numerosos indicadores de cambio desde la transición a la actualidad, en la nupcialidad y el establecimiento de parejas, y el retraso en esas edades, los matrimonios civiles y religiosos, la fecundidad de españolas y extranjeras, y las edades de la maternidad, o la evolución del divorcio.

       Pese a la enorme expansión de los sistemas de bienestar, sin embargo no ha sucedido nada semejante con las políticas familiares que carecen de apoyos efectivos en España, analizando diversos obstáculos que dificultan su desarrollo, entre ellas el sesgo franquista que se les otorga o el feminismo.

       Concluyó su intervención destacando la existencia de datos también de fortaleza de la familia y puso como ejemplo que sistemáticamente las encuestas ponen de relieve que los jóvenes juzgan positivamente la calidad de sus relaciones con sus padres y madres porque la modernización de la sociedad y la democratización de las familias han reducido la intensidad y frecuencia de las tensiones intergeneracionales.