21 noviembre 2023
Alfonso López Quintás

La manipulación y sus astucias

Resumen de la ponencia

  1. Manipular significa manejar. Para ello se rebaja al nivel 1 -el de la posesión, dominio y manejo de objetos- una realidad que tiene más rango que los objetos y pertenece al nivel 2, el de la colaboración creativa.
  • La manipulación comercial reduce las personas (nivel 2) a la condición de meros clientes, seres manejables a través de las astucias de la propaganda (nivel 1).
  • La manipulación ideológica considera las personas como meros seguidores.
  • La manipulación política toma a los ciudadanos como meros súbditos.
  • La manipulación amorosa trata a la persona a quien se dice “amar” como un “objeto de deseo”, un “medio para los propios fines”. 

       Amontonar a 200 personas, como si fueran paquetes, en un vagón de tren en el que podrían caber dignamente 20, significa manipularlas, rebajarlas de condición, envilecerlas. Este envilecimiento es un acto sádico, no sólo por ser cruel, sino básicamente por hacer injusticia a la dignidad de tales personas. Puede, por ello, decirse que las cuatro formas de manipulación antedichas constituyen otros tantos modos de sadismo en la medida en que son reduccionistas, reducen el valor de personas dignas de respeto.

  • Es manipulador el que quiere vencer a otras personas sin convencerlas, sin ofrecerles razones.

        No lo es el que las guía hacia algo valioso para promocionar su personalidad. El que nos orienta hacia un valor, indicándonos la riqueza que alberga, habla a nuestra inteligencia y nos deja libertad de opción. Es un guía, un maestro que desea nuestro desarrollo como personas y procura enamorarnos de los grandes valores, por cuanto nos ofrecen posibilidades para lograr una vida de alta calidad. Si alguien confiesa que nunca habla a sus hijos de los valores para no manipularlos, muestra que desconoce lo que significa manipular y lo que supone guiar.

  • La meta del manipulador no es hacer felices a los manipulados, sino dominarlos en algún aspecto de la vida y dirigir interesadamente su conducta. 

Si el propósito de las emisoras de radio y televisión es aumentar la audiencia a cualquier precio, podemos inducir que los contenidos que nos ofrecen no se dirigen a incrementar nuestra riqueza espiritual sino a convertirnos en oyentes adictos a sus programas. En un congreso, varios empresarios cinematográficos confesaron que, en más de una ocasión, filmaron a los espectadores de una determinada película y, posteriormente, proyectaron a la vez las dos películas, para captar la reacción del público ante cada pormenor y dosificar luego los incentivos psicológicos a fin de aumentar la audiencia. Obviamente, esto significa tratar a los espectadores como meros clientes, no como personas, seres que, para lograr el desarrollo debido, necesitan determinados alimentos espirituales.

  • La manipulación de las gentes se realiza mediante el lenguaje y la imagen, que, por ser elocuente, constituye una forma particular de expresión y, por tanto, de lenguaje.
  • El antídoto contra la manipulación y la salvaguardia de la libertad creativa

La experiencia diaria nos advierte que no basta vivir en un régimen democrático para gozar de auténtica libertad. Si queremos ser verdaderamente libres en una sociedad manipuladora, debemos tomar tres medidas:

1ª. Estar alerta,

2ª. Pensar con rigor

3ª. Vivir creativamente.