El inesperado anuncio de que Cataluña se convertirá en poco tiempo en un país independiente fue hecho a partir de la Diada por Artur Mas. Desde entonces hasta el día de hoy los acontecimientos se han ido sucediendo de una manera unificada pero irregular, sobre todo porque el mencionado mensaje ni contaba con la autorización del gobierno español, ni se preveía que la recibiera. La intervención prevista en la Academia antes de los hechos referidos ha ido acumulando información sobre este fin. El texto empieza con la transcripción de las opiniones de tres importantes intelectuales europeos – Elliot, Minc y Thomas – que ven de imposible a muy difícil la realización de este proyecto de los gobernantes catalanes actuales.

En la exposición se utilizan dos encuestas realizadas en los años 1999-2001 sobre cómo ven los españoles a Cataluña y los catalanes a España, respectivamente. El desarrollo del análisis se realiza buscando la continuidad y la relación de los acontecimientos actuales con los datos registrados en el pasado, aunque no puede afirmarse que la continuidad sea excesiva, puesto que el proceso que se inicia parece bastante improvisado.  

El siguiente punto de la exposición intenta diseñar el estado actual de Cataluña en cuanto éste afecta a las metas propuestas y sirve para valorar la dificultad del paso a dar. Específicamente se considera la relación entre la territorialidad y la identidad y se detallan  los conflictos entre las diferentes autonomías españolas que son producto de la Constitución de 1978, así como también se hace referencia a la “identidad compartida” como habitual en nuestro país.

Por último, se procura describir el camino recorrido desde el inicio del proceso, sus perspectivas actuales y sus probabilidades de éxito. Para el orador, lo primero que no está claro en todo este asunto es el objetivo del proceso, puesto que la población maneja diversas alternativas sobre la correspondiente organización del Estado: Estado central, Estado autonómico, Estado federal y posibilidad de independencia.

Pasando a los datos más recientes se utilizan diversas encuestas para mostrar que aproximadamente un tercio de los encuestados por el CIS se declaraba a finales de abril de 2013 partidario de que Cataluña se convierta en un estado independiente, mientras en segundo lugar el 39,4% prefiere el actual estado de las autonomías, y detrás vienen los partidarios del estado federal con un 21,4%, seguidos por del 12% que opinan que Cataluña debe ser solamente una región de España.

La fórmula elegida para facilitar el acceso a la independencia del pueblo catalán es inicialmente la de una consulta sobre el derecho a decidir y luego sobre la independencia en sí. La disponibilidad de datos sobre este particular ha corrido a cargo para toda España de las encuestas realizadas por el CIS y otras del sector privado. A ellas se ha venido a añadir recientemente un Centro de Estudios de Opinión de Cataluña a decir de algunos con vocación de impulsor de la próxima “inmersión opinática” catalana.  Sus datos publicados el 21 de febrero de 2013 arrojan los siguientes resultados: votaría a favor de la independencia 54,7%; votaría en contra de la independencia 20,7%, se abstendría/no iría a votar 17%; otras respuestas 1,1%; no sabe/no contesta 6,4%.

Un asunto recién aparecido en este proceso tienen que ver con y la importancia de la identificación nacionalista y de la economía en la decisión a favor de una u otra de las opciones. La última tendencia parece ser rebajar la importancia de la economía y aumentar la de la identidad nacional. Esto es, valorar los criterios identitarios por encima de los económicos a lo cual se une por el momento preferir la denominación de catalanismo a la de nacionalismo para apellidar a los partidarios de la independencia.