El tema a exponer es “el régimen político español en 2012”. Comienza el conferenciante precisando lo que él entiende por “régimen político”: una unidad de determinación principial (de principios y no de partes) en la que el derecho formaliza a la política y ésta al derecho. Se trata, en suma, de modo determinado de convivir, real y efectivo, que puede ofrecer diferencias con el ordenamiento constitucional.

            En España funciona ahora un presidencialismo encubierto, aunque el texto de la Constitución diseña un sistema parlamentario. Se analizan los motivos de estas diferencias entre lo que la Constitución establece y lo que en realidad sucede. Y es objeto de especial consideración la legislación electoral que facilita la aparición de “partidos de empleados”. Se inclina, como la menos mala de las actuales, por la ley electoral de Alemania.

            Un motivo de inquietud y de desilusión es la marcha del Estado de las Autonomías. Que no es un Estado federal. Insiste el conferenciante en que la autonomía no es soberanía.

            Finalmente expone los fallos en el funcionamiento de la Administración de Justicia. Tampoco han respondido adecuadamente a las esperanzas en ellos depositadas, los sindicatos actuales. Algo parecido sucede con las organizaciones empresariales. El clima de corrupción agobia.

            Se han producido mutaciones constitucionales y se han perdido las ilusiones de los años de la Transición, cuando se veía el futuro democrático como el momento de la solución jurídico-política largo tiempo soñada.