El motivo del trabajo es el pesimismo del pensamiento político, que diferencia el pensamiento político realista  de  otros modos de pensamiento y, en particular, del pensamiento político humanitarista, el ideológico y el  imaginativo.

Una causa principal, sino la determinante del pesimismo connatural a ese modo de pensamiento, es la ley de hierro de la oligarquía. Pues, al ser una ley inherente a la naturaleza humana,  todo gobierno es oligárquico con independencia de las circunstancias, el talante y las intenciones de los escritores políticos y de los políticos.  

La verdad fundamental in politicis es la libertad política o colectiva, que depende de la opinión, siempre plural según las necesidades, las pasiones y los sentimientos, los deseos miméticos y los intereses que introducen la incertidumbre en la vida política bajo la forma de la ley de hierro de la oligarquía. Esta ley distorsiona el pensamiento racional mejor concebido haciendo  inciertos los resultados de los cálculos políticos más prudentes.  Tiene la ventaja de que desenmascara los mitos mediante la desilusión y descalifica o ridiculiza las pretensiones del pensamiento político que no se atiene a lo concreto y agible en el momento presente. Tiene el inconveniente de hacer imposible una teoría política universal, pues  la intensidad  con que opera la  ley transcendental de la  oligarquía, depende del azar o el conjunto indefinible de causas, concausas y circunstancias de todo orden.  Por eso es la prudencia la virtud principal del político.