El presente año se cumple el primer centenario del nacimiento del filósofo y escritor Julián Marías. Aunque no fue miembro de esta Academia, estuvo cercana a ella en razón de sus temas y también de algunos de sus maestros y amigos -Juan Zaragüeta, Manuel García Morente, Julián Besteiro .

Algunas de sus  ideas y reflexiones parecen tener hoy vigencia  con ocasión de los  retos que  ponen en cuestión la integridad de  la nación española , y la vigencia de sus símbolos y  Constitución, por parte al menos  de ciertos grupos de  sus actuales ciudadanos. 

Y esto obliga a pensar  en  la  personalidad  del país íntegro que todavía somos.  Hay que  pensar en la realidad nacional española  como proyecto  histórico colectivo. 

Sobre esta idea  hay una serie de reflexiones  consistentes  en la obra de Julián Marías.  Estimo útil,  tenerlas  en cuenta, siquiera sea como homenaje de centenario a su figura.

Después de la guerra civil, Marías se asentó, dentro de un cierto “exilio interior”, alejado de la España oficial, pero crecientemente inserto en la real. Y eso, sin duda, le hizo volver a pensar en la realidad española, y también, en lo que podía significar “ser español”.

En  su libro España inteligible (1985)  desarrolló un análisis en torno al posible sentido programático  que cabe descubrir en la historia  de España.  

Sumariamente dicho, tras  la aparición  de una “primera unidad humana”, base  de la  futura  sociedad española en la Hispania romana,  la monarquía visigoda , tras ser destruida   por   la invasión islámica ,  se  iba a convertir  en leit motiv  de  los grupos cristianos supervivientes  que buscaban su restauración. Surge ahí un proyecto  de sociedad  final como recuperación  de la deseada  integridad. En el se vincula  el cristianismo, frente al Islam,   y se  reafirma la  pertenencia a Europa, a través de  las  conexiones  con el pontificado   y el imperio.

En 1492   ese proyecto  cristiano y europeo  se traslada a un nuevo  horizonte proyectivo,  el de la conquista y colonización americanas. Se constituye una  Hispania transatlántica, análoga a lo que fue la antigua Romania.  Pero esa unidad   naufragó  en el siglo XIX , con  la independencia de los países americanos, el  alejamiento respecto de Europa,  la crisis general de  creencias religiosas y sociales , y el surgimiento de tendencias  disgregadoras  interiores, que   facilitaron  el surgimiento de  los “particularismos”  a los que se refirió  en su día  Ortega  cuando  diagnosticó  la “invertebración”  de España. Los conflictos sociales  terminaron conduciendo a  la ruptura  de  la guerra civil,   y al cabo,  el advenimiento por reacción  del  régimen rígidamente impositivo  del general Franco  que  vino a tocar a su fin en 1975.  

La transición al régimen democrático y el establecimiento de una monarquía constitucional  ha sido  un proceso  que Marías siguió atento día a día, dedicando muchos escritos, en  buena parte  reunidos en La España real (1998).  El proyecto nacional colectivo fue lograr  la vuelta  de la  soberanía a manos del pueblo español. Pero , con su logro, iban a surgir nuevas cuestiones, con  la revitalización de los nacionalismos  a través de la idea de las nacionalidades propias de las autonomías.

Considerando la realidad del pueblo español, Marías destaca la enorme riqueza de sus formas de vida y las culturas hoy desarrolladas en las regiones a través de sus instituciones autonómicas.   Ha considerado algunos aspectos en dos libros suyos, muy especialmente: Consideración de Cataluña   y  Nuestra Andalucía.

La realidad española aparece, en la obra de nuestro filósofo, como esencialmente ligada a la lengua española. Es visible en esta obra la  pasión  de su autor  por la lengua española.   Ha hecho posible el surgimiento de una literatura de primer orden, Además, el hablante hispano posee  un presente con singular espesor histórico, que le permite entender experiencias vitales muy distantes en el tiempo; y siglo XIX, ha experimentado dilataciones que la han hecho  enormemente capaz para la reflexión filosófica.  En fin,  cientos de millones de hablantes, sociedades distintas, formas de vida diversa, experiencias vitales múltiples  resultan transparentes a los oyentes porque la lengua en que están expresados  es sustancialmente inteligible en toda su extensión.

La realidad de nuestra historia ha colocado a nuestro país en una singular posición. La nación española ha dado de sí hasta convertirse en una “realidad supranacional”, “una reunión de pueblos en los dos hemisferios”. El mundo iberoamericano esta muy dividido, Bolivar imaginó en sus sueños una unidad americana que podría  potenciar las capacidades de aquellas naciones.  Y en esa integración, podría caber algún papel a la sociedad española, ligada por la historia de algún modo al destino de aquellos pueblos fraternos.

España, naturalmente, está en Europa. Ahí se ha de trabajar en busca de un  ideal, proyectivo, ilusionante, que atraiga a  los ciudadanos de todos los estados en busca de un futuro común innovador y potente.

Eso permite ver algunas líneas de posible  proyecto español hacia el futuro.

Una línea  vendría a centrarse en lo que alguna vez llamó  “la organización del pluralismo”, que no es otra cosa sino  hacer del país y su realidad  objeto de atención y programación,  de modo que  se consolide la convivencia de unos y otros grupos, de unas y otras regiones, y de  modo que puedan ser capaces de responsabilizarse con su destino, a través de una existencia democrática. 

Una segunda línea de proyección por fuerza ha de tener en cuenta nuestra vertiente europea.  Habría que actuar  participando activamente en la vida comunitaria  desde las capacidades creadoras de nuestra sociedad.  Y ello tomando como base un conocimiento histórico común,  y   no debería  hacerse sin asumir la condición   ‘transeuropea’ de España, aquella que viene  dada por  su esencial vinculación   al mundo iberoamericano, como resultado de nuestra particular historia.

En fin una tercera línea proyectiva, que hace inmediata referencia a esa comunidad hispanoamericana, propone, sobre todo, la intercomunicación de conocimientos y de bienes, y la potenciación de una  “plaza mayor” :  ”España tiene que desempeñar una función delicada y esencial respecto a la América española : tiene que ser su plaza mayor. … Una plaza es un centro de convivencia… Es el órgano de la presencia mutua… Pero Hispanoamérica no tiene un lugar de presencia común, es decir, no tiene una plaza. Y la única posible es España”  (III, 348).  Más que mando, se trata de  contactos, cercanía, modelos,  intercambios, holgura de la vida, ejemplaridad,   incluso enriquecimiento social.   

Las sociedades, como los individuos, necesitan en su desenvolvimiento energía, motivación  y dirección.  Sin ello no es posible la ilusión por el futuro, ni  la fortaleza y el empeño para lograrlo.

Conviene que se escuche y atienda a quienes han meditado sobre estos problemas, no para encontrar recetas hechas, ni para prestarles una obediencia pasiva, sino para poder hallar respuestas ajustadas a los datos de nuestro problema. En horas de crisis, toda palabra leal e inteligente debe ser bienvenida.        

 

Balcells, A. (1991) El nacionalismo catalán, Madrid, Historia 16

Bauer, R.A. (1959) The New Man in Soviet Psychology,  Cambridge, Harvard U. Press

Carpintero, H. (1967) Cinco aventuras españolas, Madrid, Revista de Occidente

Carpintero, H. (2008)  Julian Marías : Una vida en la verdad   , Madrid , Biblioteca Nueva

Carpintero, H.  (2007)  Una voz de la tercera España : Julián Marías, 1939,   Madrid, Bibl.Nueva

Del Real, CA., Marias, J. y Granell, M., (1934) Juventud en el mundo antiguo, Madrid, Tall. EspasaCalpe

Fouillée, A., (1943) Bosquejo psicológico de los pueblos europeos, Buenos Aires, Ed. Americalee

Fusi, JP.  (2013)  Prólogo  a  Marías, J.  ¿Cómo pudo ocurrir?  , Madrid, Fórcola

Laín Entralgo, P. (1962) España como problema, 3 ed.,  Madrid, Aguilar

Madariaga, S. (1929) Ingleses, franceses, españoles,  Madrid, Espasa Calpe

Marías, J. (1958)  Obras,   Madrid, Revista de Occidente , vols. I-X

´Marías, J. (1959)  Consignas convergentes,  Insula, XIV, 146 : p.5

Marías, J. (1975) Literatura y generaciones, Madrid, Espasa Calpe

Marías, J. (1978) Intervención en el Senado, en Cortes, Diario de Sesiones del Senado , num. 58 , 25 septiembre 1978, p.2910-2912

Marías, J. (1983)   Ortega I. Circunstancia y vocación,   y Ortega II Las trayectorias, Madrid, Alianza 

Marías, J. (1985) España inteligible, Madrid, Alianza

Marias, J. (1988 )  Una vida presente,  Madrid, Alianza,  3 vols.

Marías, J. (1992) La Corona y la comunidad hispánica de naciones, Madrid, Asoc. Francisco Lopez De Gómara

Marías, J. (1996) España ante la historia y ante sí misma (1898-1936),  Madrid, Espasa Calpe

Marias, J. (1998)  La España real, (1 vol.) Madrid, Espasa

Marías, J. (2000) Ser español, ed. aument. Barcelona, Planeta.

Menendez Pidal, R.  (1950)  El Imperio hispánico y los cinco Reinos, Madrid, Inst.Estud.Politicos

Ortega y Gasset, J. (1946) Obras completas, 1 ed., Madrid , Revista de Occidente, I-X

Real Academia de la Historia, (2000) “Informe sobre los textos y cursos de historia en los centros de enseñanza media” , recogido por los  Seminarios de la Sociedad Española de Pedagogía. (http://www.uv.es/soespe/realacademia.htm) (también en “Proyecto de filosofia en español”, http://www.filosofia.org/his/h2000ah.htm)

Serrahima, M. (1967) Realidad de Cataluña, Barcelona, Aymá