La reedición en español de una obra poco conocida de Thomas Mann, con motivo del 150º aniversario de su nacimiento (1875), merece alguna atención. Se trata del volumen que contiene los textos de las 59 alocuciones radiofónicas dirigidas por Thomas Mann al pueblo alemán entre octubre de 1940 y noviembre de 1945, con cadencia mensual, todas iniciadas con el mismo reclamo: “¡Oíd, alemanes!” Grabadas en Los Ángeles, fueron retrasmitidas desde Londres por onda larga, con la intención de que pudieran ser oídas desde el interior de Alemania “gracias al tipo de receptor que únicamente se le permite tener al pueblo alemán”, según detallará el propio Mann al prologar en septiembre de 1942 la publicación que reunía los 25 primeros de esos discursos radiados; una ocasión que el autor aprovechó para hacer constar de donde había partido la iniciativa: “en el otoño de 1940” —escribe— la BBC me expresó el deseo de que dirigiera a mis compatriotas, desde su emisora, unas breves charlas en las que comentase los sucesos de la guerra y tratara de influir en el público alemán de acuerdo con las convicciones que profeso..”. Una tentadora incitación que el autor de Los Buddenbrook, La montaña mágica, José y sus hermanos o Doctor Faustus —por solo citar las obras que, en mi opinión, marcan más pronunciadamente un asombroso recorrido creativo— convertirá en una colección de piezas cortas —entre 800 y 900 palabras cada una—, donde la muy elaborada prosa habitual de Thomas Mann cede el paso a la muy tajante calificación de los hechos anotados y de sus protagonistas.
Las páginas de ¡Oíd, alemanes! aportan reflexiones de largo alcance sobre temas que se corresponden con los estadios que Alemania habrá de recorrer durante los años comprendidos entre la primera y la última de las emisiones; cuatro apartados que señalan, en efecto, una senda que la historia ha marcado con mayúsculas: guerra, devastación, expiación, liberación.